sábado, febrero 18, 2006


ROAD MOVIE

DE DESEADO A BAJO CARACOLES – LA CUEVA DE LAS MANOS

Hace unas entregas les dejé en Bahía Laura, viendo amanecer en la Amanecer...

La idea era partir pronto para visitar el Bosque Petrificado, pero ante las sugerencias de Javier de Darwin hubo cambio de planes para ver de localizar un “cementerio tehuelche”...Hacía un día magnífico, paseamos hasta las doce, comimos lo que sobró de la cena y una hora más tarde iniciamos el camino de vuelta.

Les cuento una curiosidad...si “navegan” por los ripios en días soleados verán como al rato una de sus orejas empieza a hervir fruto del sol que te acompaña en esas rectas interminables...dependerá de si vas al norte o al sur pero los sentados a la izquierda del auto tendrán su oreja izquierda roja como un tomate, y a los de la derecha lo mismo pero con la oreja derecha.

Tuvimos que volver a Deseado a por nafta, al menos ese año desde Caleta Olivia a Deseado no había ninguna estación para repostar.

Debían ser las seis que llegamos a la Caleta Olivia del Gorosito, coincidimos con el equipo de Sorín que andaban filmando Bombón el Perro y llegamos a conversar con el cuidador de los perros (son dos ejemplares los que comparten el papel).

Visita a la librería donde encontré, además de un par de buenos libros, conversación con el librero (de ascendencia andaluza).

Decidimos cenar pronto y a eso de las once ya dormía, mi cuerpo y mi cabeza necesitaban parar para recuperarme de 48 horas seguidas sin descanso.

Las Heras

Salimos pronto de Caleta, los picos de pato nos acompañaron hasta las Heras donde soplaba un viento imponente. En esas largas rectas que cruzan la Pampa del Setenta la castigada furgo no pasaba de 50 por hora así que los 300 Km. que separan Caleta de Perito Moreno fueron de road movie de esas lentas, lentas...
Nos adelantó un enorme camión petrolero, nos pegamos a su rebufo cual ciclista, pero lentamente nos fue dejando, metro a metro la caja del camión se iba alejando, no había curvas así que disfruté viendo una secuencia que en nuestra tierra es imposible.

Cerca de El Pluma los de Sorín rodaban exteriores, con la caída de la tarde el viento había ido calmando y se dio uno de esos momentos mágicos... la Cordillera empezó a mostrarse en su verdadera dimensión enmarcada en un cielo inmaculado, todo envuelto en una cálida luz conmovedora.

Perito Moreno es otro mundo, de hecho cuando llegas a la Cordillera Patagonia se transforma, no pierde su carácter pero “se viste” diferente.

Se veía limpio, en plena 40 es un magnífico lugar donde no solo La Cueva de Las Manos es lo bueno.

Para buena la colección de puntas de flecha que tiene la familia Munnir en su Hotel Belgrano, sitio de encuentro de personal de todo tipo que lo hace todavía más interesante.

Ruta 40

Al día siguiente, nuestra road-movie particular nos llevó por la 40 hasta Bajo Caracoles, trayecto espectacular donde los haya...la 40...la auténtica 40. Son unos 138 Km. que no tienen desperdicio.

San Lorenzo

Recuerdo la espectacular visión de la Cordillera a lo lejos con el imponente San Lorenzo.

Bajo Caracoles, uuufff...¡¡¡que lugar y que personal!!! Patagonia profunda, parada obligada, se expone sin ningún abrigo a los vientos de la Cordillera.
Bajo Caracoles es lo más parecido a lo que hablan los libros de la Patagonia del 30, cambiaron las máquinas pero no la naturaleza de las cosas.

Dormimos en la parte trasera de ese hotel, gasolinera, gomería etc., en habitaciones cochambrosas con las puertas de la ventana cerradas con clavos de tal modo que la ventilación de ese cuarto era a través de los agujeros de los cristales. Bueno supongo que fue el scotch y el café al que me invitó el dueño y por supuesto la conversación que tuve con el mientras me apuraban a retirarnos ya que había tres tipos borrachos (muy borrachos), uno de ellos armado, que hizo que ese cuartucho se convirtiera en refugio casi acogedor.

Bajo Caracoles

Ese día habíamos visitado La Cueva de Las Manos.

El Cañadón del Pinturas
Es monumental, invita a perderse río abajo a descubrir secretos que por allá, según Gradín, abundan.
Pero...allá ocurre lo que en tantos sitios de Patagonia...si te alojas depende de donde visitas pinturas exclusivas de la Estancia tal.
Visitamos las que visitan los turistas, la suerte fue que por la hora y la época pudimos bajar solo los cinco que viajábamos y el guía que nos estuvo relatando todo el guión de rigor.

La visita es interesante, vale la pena conocer toda esa zona y darse un paseo entre manos. Sorprende el excelente estado de algunas de ellas...sorprende casi...demasiado.

Un consejo vigilen los ojos, el sendero que desciende hacia las pinturas es de una arena finísima que levantada por las pisadas de la gente se esparce por el aire y acaba envolviendo al personal.

Cuando llegamos de vuelta a la caseta del Guardaparque, tuvimos un encuentro cada vez más habitual...una pareja de nuestra pequeña provincia...ella y mi mujer son del mismo pueblo de nuestra costa.

Paso Roballos

Al día siguiente con una especie de velo en los ojos y tirando de Eufrasia iniciamos viaje hacia el Paso Roballos, en un trayecto que ya les he contado en este blog. Cruzar los Andes por allá...a quien pueda y tenga tiempo no lo duden...estudien como ir porque vale la pena.

Quedó pendiente bajar al Chaltén por la 40, todo llegará.

jueves, febrero 09, 2006



LA MARÍA

La María es una Estancia situada unos 150 Km. al Norte de Puerto San Julián en la actualidad propiedad de Fernando Behm y Pepa Ortolá. Es a su vez un sitio arqueológico de gran importancia y aún poco conocido.

Un tiempo atrás hablábamos con El Profesor del “hecho de viajar” y del sinfín de matices que ello implica, en este caso, nuestra visita a La María fue un compendio de esos matices a cual más sugerente.

El porqué ir, el como fuimos, que hicimos y vimos, pero también a quien conocimos y el cómo nos fuimos de tan recóndito lugar patagón, todo, tiene algo de viaje “diferente”

¿Por qué La María?

Por que en sus campos hay 87 cuevas (en realidad hay más) con numerosas pinturas Tehuelches, y porque está ubicada en un lugar e x t r o r d i n a r i o, sus 22.000 Hs. aún esconden secretos por revelar.




La estancia se ubica en el interior de una enorme caldera volcánica a la que confluyen diversas quebradas por el oeste. La caldera en su “ebullición” creó auténticas burbujas de piedra que contienen numerosas pinturas.



Las hay de dimensiones considerables como auditorios y otras más pequeñas como altavoces en los que un susurro se oye a distancia.






Desde una meseta cercana se observan las quebradas que albergan más cuevas y aleros...digamos que llegas allá y lo primero que te abruma son “los elementos”...tierra creada por el fuego, moldeada por el agua y el viento.



En las quebradas, abrigo natural contra los elementos, la vegetación crece generosa y al encaramarte por las escaleras naturales de sus paredes llegas a un “plateau” mirador natural de origen volcánico salpicado de bombas colocadas como piezas en un tablero de ajedrez.

Desde allá arriba la vista es espectacular, te das cuenta de que estás en...otro de esos rincones del desván por el que vamos sobrevolando en El Guanaco.


Las Pinturas

Si a la Cueva de las Manos algún atrevido osó llamarla la Capilla Sixtina...La María sería El Louvre.




Como conseguimos información de La María

Andábamos armando el itinerario de nuestro viaje, Península Valdés y El Chaltén iban a ser principio y final pero teníamos ganas de aprovechar el enlace en bus para conocer algo más de Santa Cruz.




Uno de esos días vimos un documental argentino sobre pinturas rupestres de Patagonia. En el se habla de La María y aparece Rafael S. Paunero, arqueólogo director de las excavaciones explicando sobre el yacimiento e incluso expone su teoría de cómo pintaban los Tehuelches.

Nos vino como anillo al dedo, buscamos en la red, dimos con la dirección mail de la Estancia y escribimos solicitando información...la sorpresa fue mayúscula ya que la respuesta no llegó desde San Julián (a donde mentalmente creí escribir) sino...¡¡¡del Museo de la Plata!!!... el del Perito y Onelli, hablando de Tehuelches...donde Orqueque está disecado......y quien firmaba el correo ¡¡¡era Paunero!!!




Hubo cruce de correos...derrochó amabilidad y agradeció nuestro interés. Me honra decir que acabé recibiendo directamente del señor Paunero su último libro. Lástima que por tres días no coincidimos con él en La María

Por las indicaciones de Paunero llegué a hablar por teléfono con San Julián ante la sorpresa de Chiquito por mi llamada para confirmarle nuestro interés (cosa que más tarde tuvo sus frutos inesperados).

¿Que hora es allá? Pregunto sorprendido por que alguien de tan lejos llamara por teléfono...


Como llegamos hasta allá

Tras una noche de bus bajando desde Madryn, a eso de las siete de la mañana desembarcábamos en San Julián...donde a los Tehuelches les llamaron por primera vez Patagones.

En las primeras horas de viaje habíamos charlado con Enrique que nos contó de Puerto Santa Cruz, de toninas y leones.

Cuando el bus paró en Trelew aprovechamos para estirar las piernas ya que la noche iba a ser larga y en estas que oímos un idioma conocido, dos chicas estaban cargando su equipaje...acto seguido ellas nos oyeron hablar y entablamos conversación... ellas también iban a parar en San Julián.

Mientras cenábamos la señora del asiento contiguo me estuvo contando...venía de Misiones para hacer temporada en Las Tunas en el Lago Cardiel...tres días de viaje para pasarse casi seis meses trabajando.

Más tarde una curiosa chica brasileña anduvo un buen rato canturreando lo que oía en sus auriculares...fue como una especie de nana que ayudó a echar alguna cabezadita. En el trayecto el resplandor de Comodoro se adivina muchos kilómetros antes de llegar y te acompaña igualmente por todo el Golfo de San Jorge.

Curiosamente ese amanecer apareció envuelto en una niebla inesperada en tierra tan ventosa, niebla que se fue disipando a medida que llegábamos a San Julián donde la mañana lucía luminosa y radiante.

Mientras recogíamos el equipaje un hombre se dirigió a nosotros...¿Son ustedes El Guanaco Volador?...sorprendidos contestamos preguntando...¿Si?

“Miren, soy Alejandro, primo de Fernando y hermano de Chiquito que me mandó venir a esperarles para llevarles al hotel y arreglar su visita a La María”.

Un gusto...un gusto...

Las calles a esas horas ya tenían mucho movimiento y por fin estábamos contemplando la Bahía de San Julián


Una vez en el hotel, quedamos con Alejandro para hacer por la tarde una visita al llamado Circuito Costero.

Nos despedimos y Alejandro comentó:

“Para cualquier cosa me pegan un tubazo y en cinco minutos estoy con ustedes” y remata con un... “para ir a la María voy a venir con el auto bueno”

A pesar de casi no haber pegado ojo en toda la noche, nada más llegar a la habitación, agarré el teléfono...

...ti-ti-ta-ti-ti-ti-ta….tuuuut….tuuuut…t..- clic ¿¿Aloo?? Respondió una voz femenina

Buenos días, podría hablar con Miguel, y a continuación iniciamos conversación con una de las autoridades mundiales (les aseguro que no exagero) en el estudio de las toninas, representante argentino en varias reuniones internacionales, comisión ballenera incluida.

Buenos días mire le llamo para hacerle llegar los saludos de Dino de Pirámides y caso de poder visitarle hacerle llegar una tarjeta que nos dio para usted.

Muy amablemente dijo que pasaría en media hora por el hotel y al rato, ya nos tienes en una mesa del amplio comedor del Municipal de San Julián donde, como si de una entrevista se tratara, Miguel nos habló sobre su trabajo y nos aconsejó ir a la playa de la Mina donde esos días se observaban delfines oscuros.

Miguel es joven y su imagen dista mucho del “biólogo aventurero” y la del “viejo profesor”. Con una altura digna de un tehuelche su look no delata al experto que sin duda es...

Las dos compatriotas de las que les hablé andaban desayunando en el comedor y las invitamos a unirse al grupo ya que íbamos a salir por la Bahía para ver Toninas, pingüinos y aves...Pinocho tenía el bote fuera de servicio así que salimos con la gente del Náutico.

No vimos toninas, pero el paseo y las vistas de San Julián con la Victoria (reproducción a escala real de la nao de Magallanes) en "excesivo" primer plano estuvieron bien.




Las chicas vieron sus primeros pingüinos, es interesante observar la cara y oír los comentarios de quien por primera vez descubre algo.

Ese primer día fue muy largo, después de comer, Alejandro pasó puntualmente por el hotel y nos llevó a pasear por la costa de San Julián.
El paisaje (se que me repito) es espectacular y efectivamente en la Playa de La Mina había delfines oscuros.




Ese día (jueves) cometí un error, no ir a la librería Baum.

Acabó el día a las dos de la mañana despidiendo a las “niñas” (por la edad podrían ser nuestras hijas). Habíamos cenado y hablado largo y tendido ayudados por ese vino argentino...dormimos poco como siempre, a las ocho menos veinte Alejandro nos esperaba con el “auto bueno”

“Cuando quieran tengo el auto acá afuera, listo para ir a La María”

Pedimos a Alejandro que nos acercase a una panadería a comprar algunas facturas, y resulto ser la Panificadora de San Julián, la pastelería de Historias Mínimas




Alejandro “bueno señores, vamos para allá” arranca y a los 10 metros el coche empieza a pegar botes como un caballo desbocado…paaaf….paaaf…. paaaf….puuuuuuuuuuf…y se para.

“No entiendo, si lo llevé al mecánico precisamente para andar tranquilos a La María”.

Más tarde supimos qué había pasado, el mecánico había estado usando el auto y cuando Alejandro lo fue a retirar no le dijo que estaba casi sin nafta...es Patagonia...y es Patagonia ya que, por supuesto, la aguja del nivel del depósito no funcionaba, como en el 90 por ciento de los autos “ripieros”.

Cambiamos de auto y finalmente partimos mientras el cielo se había ido oscureciendo...150 Km. de ripio amenazando lluvia y en un Passat...de haber llovido fuerte nos hubiésemos pasado días en La Maria ya que con ese auto habría sido imposible volver.




La Ruta 25 une San Julián con Gobernador Gregores, 209 Km. que transcurren en su mayoría por Gran la Altiplanicie Central. Todo es grande en Patagonia...antes discurre por el Gran Bajo de San Julián allá por los 49º S y los 68º W.



Deben ser a unos 70km. donde hay una parada obligada:
El Bellavista de Alejandro Marincovic.



Alex (así lo llama Paunero), es de origen croata y vive solo en uno de los lugares más singulares que hemos visitado, de no haber sido por el temor de Alejandro por no llegar a La María habríamos estado más tiempo conversando con el.
Un hombre muy culto y con un físico que nos resultó familiar (se parece muy - mucho a un tío nuestro) nos mostró su colección de libros y de si-dis...hablamos de guanacos, de leones, del gas, del invierno, de quien para por allá.




Observen en la foto, entre caricaturas de gauchos (toda esa pared estaba llena) destaca el cartel obsequio de la Anónima.

He de decirles que Don Alejandro nos causó una gran impresión, que luego se vería incrementada cuando volvimos a parar a la vuelta.

Pocos kilómetros pasado el Bellavista el ripio 77 se desvía hacia el Norte, sube lentamente por la Altiplanicie y empieza a mostrar un paisaje convulso, cruzas aguadas amarillentas por el azufre...ves señales de que allá las cosas son “diferentes”...


Los pumas cuelgan mutilados en señal de aviso, los armadillos ni se inmutan con tu presencia...



El auto a duras penas, entre pedruscos cruzó el arroyo que tenía más preocupado a Alejandro y al rato empezamos a adivinar los álamos que protegen La María.

Entre ese terreno árido y convulso, el verdor y la exhuberancia vegetal de La Estancia prometían momentos importantes... quien vive en tal sitio no es alguien cualquiera...a fe que no, se lo aseguro.




Nos hicieron pasar a la cocina, Pepa nos saludó cortésmente mientras Fernando que andaba tomando mate entró en escena para saludar.

Preguntó “y ustedes de donde son”...acto seguido Pepa esgrimió su origen levantino y como no... salió a relucir la paella...

Por que será que este plato levanta siempre tanta controversia “que si la que hacía el tío no se quien...eso sí que eran paellas”, “que querés decir” dijo Pepa...la mía es la mejoor...
A miles de kilómetros de casa el debate del arroz se mueve por los mismos derroteros.

Al rato oímos llegar otro auto, era el hijo de Pepa y Fernando...Fernandito...

Llegó con la mujer los niños y dos turistas, Glauco y Enrica matrimonio Italiano (en el Municipal nos habían comentado que nos andaban buscando pero no hubo manera de coincidir)

Nos instalamos y Pepa nos acompañó para mostrarnos su huerto, con invernadero incluido...El agua la canalizaban con una tubería de ¡¡¡tres kilómetros!!! proveniente de un manantial elevado en una de las quebradas. Comentaba Fernando que a pesar de lo que pudiera parecer esa era zona con abundante agua.

Las cosas van despacio en Patagonia, primero tocaba comer algo, tomar un café y luego salir a caminar hacia las quebradas...

La comida estuvo ambientada por un abigarrado (por lo mucho que hablan) concierto a dos voces entre Pepa y Fernando...los italianos, ante la velocidad del diálogo no se enteraban de nada, yo trataba de traducirles en inglés mientras Fernando iba soltando bromitas acá y allá...si una cosa se agradece es ver a la gente tal cual es y les aseguro que en La María no se cortaban para nada.
En más de una ocasión Fernando me tomó el pelo descaradamente, suerte que mi ego ya está algo curtido...decir al final el hombre acabó medio excusándose por ser tan...echao p’alante.


A eso de las tres de la tarde, Fernando embutido de pies a cabeza en un cortavientos naranja chillón nos invitó a seguirle hacia las quebradas. Les muestro algunas imágenes y les sugiero que vayan y oigan las explicaciones de Fernando que sin ser arqueólogo demuestra un conocimiento adquirido intuitivamente digno de admirar.

Para que vean su sentido del humor:

Un momento dado Fernando mientras encendía el enésimo cigarrillo dijo “síganme que les voy a poner a prueba” y nos hizo parar atención a un grupo de pinturas...¿A ver si saben distinguir cuales son las más antiguas?...Fernando no sabemos diganos usted...¡¡¡Coomo pero no ven...son esas, las pinté ayer por la mañana sabiendo que venían!!!...más tarde ironizó sobre la aparición de algunas Manos sospechosas en la Capilla Sixtina...la que visitamos los turistas I supose.

Durante el paseo entre las explicaciones de Fernando fuimos conversando con Glauco y Enrica en una mezcla de idiomas cual chimichurri lingüístico.

Ellos son la prueba de otro de aquellos matices del viajar que le comentaba al Profesor.Dice mucho de las personas el lugar en el que las has conocido...Glauco y Enrica era la primera vez que viajaban a Patagonia, no fueron al Perito, ni a Península Valdés, fueron a La Cueva de Las Manos y en la Telken les aconsejaron que visitaran La María, y allí tuvimos la suerte de coincidir.

Al día siguiente cenamos juntos en San Julián, nos ofrecieron bajar con ellos en su auto hasta Gallegos pero los tiempos no cuadraban...hemos intercambiado algunos mails y he de decir que fue un gusto conocerles en tan singular lugar.


Tras el paseo estuvimos charlando con unos y otros esperando la cena. La reunión convocó a los seis de la familia Behm, a Juan Soto de Punta Arenas, gaucho al que le gusta trabajar la tierra (cosa muy rara), una señora creo pariente de la familia y a los cuatro europeos.

En otra mesa, cuatro empleados chilenos de una empresa canadiense acababan de cenar y se despidieron. Esa gente andaban haciendo prospecciones para el gobierno argentino, buscaban oro, plata, gas, petróleo...

Pregunté a Fernando... “ojalá que no encuentren nada” comentó...y siguió “ya ven, nuestro gobierno negocia con una empresa del Canadá que no se fía de los argentinos y contrata a chilenos... y como encuentren algo yo seré propietario de lo de arriba pero del subsuelo...”....OJALA QUE NO ENCUENTREN NADA.

Como buen anfitrión Fernando iba lanzado, pero los italianos cansados por no entender y nosotros cansados (en dos noches ni habíamos dormido 8 horas) pronto nos retiramos a dormir...dormí muy bien en La María.




Amanecimos pronto, desayunamos, pasamos cuentas con Pepa y Fernando se mostró más suave, empezó a mostrarnos su colección de puntas de flecha, fósiles y nos dirigimos a visitar la “caldera”... dedicó más atención a los italianos (que ya estaban algo moscas)...

Visitamos más cuevas con pinturas y los yacimientos de troncos fosilizados.

Por cierto antes les comentaba que podría ser El Louvre de Patagonia, pero es un museo muy peculiar ya que los suelos de sus diferentes salas están tapizados de una consistente alfombra de excrementos de oveja.


Nos comentaba Glauco el porque de ese efecto que se da en Patagonia de que el cielo parece “cerca”...no hay referencias visuales y el cielo se achata sobre nuestras cabezas



Esto sería la base del tronco de un árbol millonario en años

Glauco (físico de prefesión) nos contó que el sílice copia con mucha más fidelidad las moléculas en este caso de árbol, con lo cual el realismo del fósil es absoluto.


La visita acabó con un autentico asado.

Pregunté a Juan Soto si era pariente de Antonio...dijo que no y preguntó ¿conoce usted la historia?...apareció Bayer, Facón Grande, Outeruelo, La Anónima...Soto y Fernando hablando de la Patagonia Rebelde.

Poco antes de despedirnos, Fernando sacó un libro con imágenes históricas de San Julián y tras lo hablado del 21 paró en una foto de un bautizo...Anaya fue padrino de uno de los Behm, es más la misma foto está en el libro de Bayer...

En pleno Santa Cruz, con uno que se llama Soto y con otro que viene de familia de la Sociedad Rural...o la Liga Patriótica...esto entre pinturas tehuelches y volcanes...¡¡¡que más se puede pedir!!!

Pues un colofón como el que nos dio el Sr. Marincovic en la parada de regreso a San Julián.

Nada más entrar me dice, venga tengo algo para usted, y me entrega una lista de títulos que me recomendaba para leer. Escrita con una magnífica letra la guardo como uno de los buenos recuerdos de Patagonia...como les decía antes Marincovic me aconsejo ir a la librería Baum. Con su lista me las prometía muy felices pero era sábado tarde y... estaba cerrada

Observen el cartel escrito por su padre, Alex lo conserva y en sitio bien visible, un guiño...


Hablamos de guanacos y nos invitó a probar el escabeche de guanaco...siento tener que confesar que por educación...esa tarde y por primera y única vez...El Guanaco Volador practicó la “camelidofagia”

Vamos a volver al Bellavista y a La María pero...

¿Verdad que esto ya lo vengo diciendo de un montón de sitios?

sábado, febrero 04, 2006


PASEO POR EL LAGO VIEDMA

“El trayecto es uno de los grandes momentos en un viaje a Patagonia”.
(G. Sopeña)

Fue un paseo de algo más de 400 Km. desde El Calafate hasta las inmediaciones de la Estancia Helsingfors.

“La distancia es corta, para los hábitos del Sur...” dice Sopeña

Se dio la casualidad de visitar tan magnífico lugar antes de leer La Patagonia Blanca de Germán Sopeña. Luego ya en casa al leer el libro comprobé cuanta razón tiene el autor con las descripciones que hace del lugar.

Creo que transcribir algunas de las palabras de Sopeña será el mejor comentario que se puede hacer.

Lago Argentino desde la 40

Hotel La Leona

Dice la historia que por aquí el Perito Moreno salvó la vida del ataque de una leona, y de ahí le viene el nombre.



Río La Leona

Dice Sopeña: “La Ruta 40 sube siempre al costado del Río La Leona, otro curso de agua caudaloso y de fuerte personalidad”



Puente sobre el Río Leona

Dice Sopeña: “En el cruce de ese ancho río donde hoy se ha construido un sólido puente para evitar el dificultoso cruce en balsa que fue obligatorio durante épocas....”

Y sigue:

“...se levanta un paradero que fue hito en la región”...añado que sigue siendo parada obligada para el bus.

Mezcla de estancia, vieja pulpería, estafeta postal y lugar de encuentro para viajeros de centenares de kilómetros a la redonda el Hotel Paso La Leona tiene su nombre propio en la historia patagónica. Desde allí tomamos el desvío de una pequeña ruta de estancias que nos llevará por el margen sur del lago Viedma.


Lago Viedma

Según Germán Sopeña, “por momentos el camino corre directamente al borde del enorme lago”.

Añado que sorprende el “adoquinado natural” de sus costas




Dice El Guanaco:

Los 100 Km. que transcurren bordeando el Lago Viedma, esconden paisajes de sueño y numerosas sorpresas.





Las Tetas

Guanacos

“Más que en ningún otro lado, esta es zona de guanacos...”

Mientras comíamos unas empanadas un par de tropillas de guanacos pastaban por los alrededores.



Fitz y Torre entre otras cumbres

Dice Sopeña: “Y la mole inconfundible del Fitz Roy, verdaderamente el imán de piedra, señor natural del Sur Patagónico”


Glaciar Viedma

Siento mucho la calidad de la foto, está tirada a muchísima distancia del Glaciar Viedma...otro lugar que habrá que visitar


Estancia Santa Teresita


Nuestros buenos amigos Carlos, Alicia y Zoe, disfrutan en Santa Teresita, la que está en la costa cerca de Buenos Aires...en la Santa Teresita de Santa Cruz ese día también se respiraban muy “buenos aires”