sábado, noviembre 25, 2006


CAMINO A CAMARONES
Cada vez más cerca.

A Cabo Raso no pudimos ir (será en la siguiente visita), fue por culpa de lo mucho que hicimos en los lugares que en esos momentos teníamos a 35 y 71 Km. respectivamente.
Y en un viaje que se nos hizo corto llegamos a Camarones

¡¡¡Bienvenidos a un lugar muy especial!!!

La imagen de Camarones se asocia a la torre que se alza a la entrada del puerto de Camarones, nosotros hemos optado por otro “tipo de torre”

Al llegar fuimos a solucionar lo del alojamiento, genial lo bien que estuvimos en las cabañas del Indalo (el nombre evoca a un pueblo andaluz del que son descendientes los dueños). Resultó que hasta las cinco no había nadie así que nos fuimos al camping para tratar de ubicar a Jorge Kriegel, pescador y único del lugar que hace excursiones en una zodiac.

Entramos en el camping y una mujer estaba pitando un pucho en la puerta de lo que supusimos la oficina...Buenas tardes ¿el Sr. Kriegel?

Si, es acá pero ahora mismo no está, se fue a Trelew para arreglar lo del motor de la barca. Dijo que pasadas las ocho estaría de vuelta.

Lo que sigue a continuación no pasa todos los días, quien nos atiende es Silvia la señora de Jorge y mujer como la copa de un pino. Entramos en su casa, nos liamos a hablar, nos invita a mate, en fin...ustedes creen que si llegan a cualquier pueblo de Europa a los dos minutos estás sentado en la cocina de alguien...I M P O S I B L E.
Tras casi dos horas de charla con Silvia, quedamos en pasar a eso de las diez y nos fuimos, ahora si, a instalar en las cabañas.

Visto desde “casa” este fue nuestro primer atardecer en Camarones, por desgracia el Don Rosario estaba a punto de iniciar su última singladura.

Cenamos en el Viejo Torino (de otra familia con victimas del mar), llegamos algo pronto así que hicimos tiempo sentados en la “costanera”. De repente una liebre despistada se paseó ante nosotros, al percatarse de nuestra presencia salió rauda hacia la penumbra del atardecer.

Fíjense que llegamos a Camarones y en el hotel no había nadie, Jorge estaba en Trelew y cuando fuimos a cenar el cocinero no estaba listo...pero todo estaba correcto, una cosa llevaba a la otra, como dicen por allá,¡¡¡no se hagan drama!!!...¡¡¡quien se apura en Patagonia pierde el tiempo!!!

Tras la cena tuvimos el gusto de conocer a Jorge, apodado “El Ruso”. Jorge es otro de los personajes de los que hemos aprendido de la Patagonia y de algo más.
Llevábamos siete horas en Camarones y parecía como si hubiésemos estado antes allá y aquellas dos personas Jorge y Silvia, Silvia y Jorge ya fueran como viejos conocidos. Prueba de ello es que al despedirnos ya teníamos el primer compromiso social en Camarones, un asado dominical con ellos y sus amigos Moncho y Fernanda.

Me levanté pronto fui a por facturas, Camarones tiene “carácter”.

Es limpio y acogedor, al menos así me lo pareció...

Planeábamos ir a Cabo Raso, pero una invitación a un asado nunca se debe despreciar, puede ser muy interesante y esta vez acertamos.
Decidimos aprovechar la mañana para pasear por la costa en marea baja, mientras los chicos buscaban cebos para ir a pescar salmones o lo que caiga.

Luego nos dimos una vuelta por el pueblo donde tuvimos un encuentro singular.

La calle se les hacía pequeña, dos hombres de cierta edad y en estado de embriaguez ya a las doce de un domingo. Uno algo orondo, ataviado con sombrero se dirige hacia nosotros y nos saluda alargándonos su mano. Se presenta como yo soy tal, hijo de cual, salteño de nacimiento para servirles...quieren que les tome una foto...no se moleste gracias...no es molestia...gracias de verdad...bueeeno que tengan un buen día. Más tarde supimos que ¡¡¡acabábamos de conocer a Cabeza de Gato!!! Del que dicen se comió el gato del comisario.

Más allá, una vértebra descomunal (la foto no da la dimensión real pero pasa del metro y medio).

O un cartel con mensaje...

Para ellos, o mejor dicho...ese mensaje es para los adultos.

Y así se nos pasó la primera mañana en Camarones.

Jorge y Moncho ya andaban con los cuchillos a punto, Silvia y Fernanda de charla y Candela jugando con un gato.

Como presente aportamos un tinto de buen beber y un ejemplar para Silvia del Cinchando Pa’ No Aflojar. Fue un gusto oírla leer en voz alta algunos de los dichos, Silvia es artista y se notaba hasta en como los decía.

Con Moncho tuvimos una muy interesante charla del como se vive en Camarones. Nos contó de sus iniciativas y sin duda es un tipo con empuje, lástima que nos perdimos su fiesta de aniversario ¡¡¡había invitado a más de ochenta!!!

De cháchara hasta pasadas las cuatro de la tarde y la cosa acabó ¡¡¡en invitación de Moncho para cenar en su casa!!!

Esa tarde fue de las que vienen bien en los viajes, pudimos disfrutar del pasar de los minutos saboreando el hecho de estar en Patagonia, eso que tantas veces echamos en falta.
El Ruso dijo que pasaría a eso de las ocho, y cuando vino nos contó que en la radio hablaban de un naufragio “era el barco que estos días anduvo pescando acá en la bahía”.

En una de las fotos del día anterior casualmente captamos el Don Rosario G. a pocas horas del trágico suceso...vaya desde aquí nuestro modesto homenaje.

Durante la cena los partes de la radio eran anticipados por Jorge, “estos barcos están mal construidos, se dan la vuelta y zas...al fondo y ahora los pobres están a 60 metros”...y un rato más tarde el parte decía “se calcula que el casco está a unos 65 metros”. Ello nos hizo ver que Jorge sabía y mucho de lo que hablaba, y Moncho no se quedaba corto.

Pulpo a la provenzal, asado de vacuno y chancho, ensalada, buenos vinos, Moncho mostrándonos un video de su caballo de competición en una carrera en la que habría hecho falta foto-finish ya que ni los jueces se pusieron de acuerdo para decretar el ganador, a lo que Moncho tuvo que conformarse con un empate “técnico”...todo un mundo ese el de las carreras. La velada se fue alargando y al final nos dieron más de las cuatro...

Y al día siguiente nuestro viaje continuó... un viaje corto hasta Caleta Sara otro lugar del que será imposible olvidarse...pero esto viene en una próxima entrega.
Igualmente en otra entrega les contaré de nuestra segunda estada en Camarones adonde volvimos por un par de días más esperando poder navegar con Jorge...Continuará.