sábado, diciembre 16, 2006


PATAGONIA 07 – CABO DOS BAHÍAS
PINGÜINOS EN ACCIÓN

Como están comprobando, nuestra visita a ese rincón de Patagonia resultó de lo más interesante. Hoy toca pasear en un día radiante, vamos a la pingüinera que está ahí abajo.

La visita es una auténtica “inmersión en la naturaleza patagona”. A ello debió contribuir el hecho de que estuvimos solos, dos humanos rodeados de Patagonia en estado puro.

Estuvimos toda la mañana, observando la ajetreada vida de la colonia.

Unos descansando, otros emprendiendo viaje al agua

Este grupo de pingüinos entraba y salía del agua como una sinfónica ensayando un tutti vigoroso. Primero en negro y todos al agua...pasaban quince segundos y veloces sombras serpenteaban bajo al agua para...

Emerger súbitamente en blanco
O eran “ensayos” de huida, o realmente es que por ahí andaba algún depredador ya que fueron muchas las veces que esta operación se repitió

Desde ese mismo lugar vimos a los skúas en busca de oportunidades, mientras el “bobo” rebuznaba como avisando...
El lugar es desbordante, mires a donde mires hay espectáculo...360º de naturaleza en acción.

En frente el islote Moreno (colonia de lobos incluida) cerrando la enorme Bahía de Camarones y a nuestra espalda...

Pingüinos y guanacos descansando.

Sentados ahí observando el tiempo parece que se dilata...a pesar del viento.

Llevamos tres entregas hablándoles de Cabo dos Bahías, en la próxima los guanacos nos contarán de su vida y nos despedirán con un hasta pronto.
¡¡¡No dejen de sintonizarnos!!!

jueves, diciembre 14, 2006


PATAGONIA 07 – CABO DOS BAHÍAS

Dos días en dos bahías que bien podrían haber sido cinco, o veinticinco.

A propósito de carteles, estos que les hemos mostrado son reflejo de la zona, escuetos, casi tímidos al igual que sus guanacos, con pocas palabras hablan del lugar sin necesidad de alardes. Esta modestia es síntoma que aún hoy día el lugar pasa algo desapercibido, pero con quien lo visita su modestia se transforma en generosidad ofreciendo un espectáculo insuperable, consiguiendo que sientas parte de “su orgullo” al conocer algo AUTÉNTICO.

La costa de pequeñas playas, salpicada de islas y acantilados rocosos siempre vestidos de rojo, (al igual que en Punta Tombo), tiene un “remoto parecido” con nuestra costa si no fuera por los pingüinos, leones, guanacos, choiques, aves de todo tipo, desde rapaces al pato vapor compartiendo escenario con martinetas y piches, (lo que decía el cartel del otro día, ni más ni menos).
Bajemos del mirador para ir al Cabo, allá al fondo cerca de La Isla Leones.

Desde ahí hasta la Isla Sur de Nueva Zelanda solo hay agua...ni la fuerza de tres océanos puede con ese baluarte pétreo, sentarse ahí es toda una experiencia.
Esa primera visita en un día nublado y con el mar en calma nos deparó el espectáculo de los lobos jugando muy cerca de esa cresta de piedra.

Esa ola era el objeto del deseo de unos intrépidos nadadores, tobogán por el que...

Los siempre curiosos amigos se divertían.

Pueden imaginarse que disfruté como un enano acercándome todo lo que pude al agua. Esto de andar con “cazamariposas fotográfico” añade emoción al asunto, tienes que suplir el zoom que no tienes con la aproximación física.

Las fotos de los “surfistas” están tomadas desde ahí abajo.
Al día siguiente en el mismo lugar...la marea alta y “la batidora” funcionando habían escondido el tobogán de los lobos. A pesar de que la foto no lo muestra, en esos momentos dos corrientes chocaban ahí delante provocando lo que denominan la “batidora”. Cuanta razón tenía Jorge, “ir a Isla Leones es complicado”.

Nos paseamos sin prisas, dejándonos sorprender por la naturaleza virgen

Por un abrazo reptil

Por el Pato Vapor, el “no Volador” intentando lo imposible.

Y a continuación les invitamos a que nos acompañen a la pingüinera...
¿Se apuntan?

viernes, diciembre 08, 2006


PATAGONIA 07 – ENTRE GUANACOS
CALETA SARA - CABO DOS BAHÍAS

Puede que los guanacos supieran que aquellos días “ese que se hace llamar el Volador” iba a andar por allí.

Voy a pedirles un poco de paciencia ya que esos tres días dieron para mucho y esto va a ser largo.

Hoy les cuento “la primera impresión”, les invitamos a acompañarnos a ¡¡¡otra joya de Patagonia!!!

Con pocas palabras basta...este escueto cartel cumple a rajatabla con lo de “El que avisa no es traidor”

Un mes antes habíamos llamado a Comodoro para informarnos, Mara Capdevila nos atendió.

¿Mara?...Sí...

...Siguieron quince minutos de agradable e interesante charla intercontinental. Mara se sorprendió de que estuviéramos interesados en tan recóndito lugar, la puse en antecedentes de nuestra “pataneura” y quedamos en vernos en Caleta.

Un Comentario - Mira que hay nombres de mujer, pero la casualidad siempre añade un toque de su esencia. Casualidad es que al llamar desde el Mediterráneo para informarte de un lugar remoto de Patagonia como Caleta Sara...¡¡¡te atienda una Mara!!!
Para situarles, Caleta Sara se ubica dentro de la Reserva Cabo dos Bahías y en la misma Caleta es posible alojarse en unos barracones del llamado “Club Náutico”. Al estar en un área protegida, Caleta depara espectáculo asegurado.

Y aquí estamos...camino de Caleta Sara.

Cuando salimos de Camarones hacia Caleta el día estaba encapotado y lloviznaba. En el camino (un paseo de treinta y pocos kilómetros) ya vimos algunos guanacos. El paisaje sorprende, acostumbrados a la aridez de la Patagonia Atlántica esta zona destaca por el verde que confirma que esa zona es más “humeda” (y así nos lo confirmaron)

Llegamos donde el guardaparque, Alvarino Neira (más conocido por Bambino) nos atendió amablemente y nos indicó como ir a los lugares estratégicos.
Pocos metros más allá

¡¡¡Sorpresaaaa!!!

Señoras y Señores bienvenidos a ¡¡¡TERRITORIO GUANACO!!!

¡¡¡Nunca habíamos visto tanto guanaco junto!!!...y esto solo acababa de empezar.

Una broma, igual la tropilla se había reunido porque Bambino les avisó con el walkie “Chicos por ahí viene El Guanaco Volador”.
Parece que les causamos buena impresión ya que, tímidos, sorprendidos, jugando, revolcándose, usando el baño, ensayando juegos amorosos...así los pudimos observar en esos días. Estuvimos allá disfrutando del espectáculo hasta que la tropilla se fue retirando.

Asombrados por el recibimiento llegamos a Caleta Sara, al “Náutico”, donde Aldo Capdevila (el padre de Mara) nos recibió con gran cordialidad. (Esa noche, este recóndito lugar se convirtió en el lugar con más “marcha” en seiscientos kilómetros a la redonda).
Vamos a pasear para echar un vistazo al entorno.

Ese rincón de costa no tiene nada que ver con las habituales inmensidades del Atlántico Patagón. Caleta Sara es un abrigo natural donde el mar al ritmo de las mareas entra serpenteando mansamente por los diferentes rincones de la cala. Hacia la Izquierda queda el Náutico (las dos construcciones les sirven de referencia para la siguiente foto)

Bien protegido, a la izquierda asoma el Náutico. Allá atrás el mar se abre a la Bahía de Camarones.


Y desde ese mismo punto de vista, hacia la derecha la cala se pierde en territorio de guanacos y flamencos.

La costa rocosa es de un color rojizo y como les dije nada tiene que ver con Península o con las infinitas playas del Golfo de San Jorge

PATAGONIA 07 - CALETA SARA
En Caleta salir a pasear es sinónimo de encontrarte con guanacos, está claro que estás en su casa.
Una tarde tuvimos el más espectacular encuentro que uno pueda imaginarse...

Llevábamos rato ahí sentados, en silencio y medio escondidos al borde de la caleta tratando de fotografiar flamencos, quijotesca actividad con nuestra cámara, cuando...

...un rumor interrumpió el silencio y una tropilla de guanacos se presentaron al galope. Algo les debió asustar y otra vez la casualidad quiso que estuviésemos en el lugar adecuado en el momento oportuno. Disculpen la calidad de la foto pero así les vimos aparecer...llegaron corriendo hasta muy pocos metros de donde estábamos.
Por un momento ¡¡¡estuvimos a tiro de escupitajo!!!...estábamos todos sorprendidos, ellos y nosotros.

Al rato “casi” se acostumbraron a nuestra presencia y al final la curiosidad mutua “casi” superó a la timidez...solo casi.

Si la “primera impresión” es la buena, en Caleta Sara ese primer día fue ¡¡¡apabullante!!!

Y ahí no había acabado todo, la jornada se completó con una velada sin desperdicio...sigan atentos.
El Guanaco Volador

viernes, diciembre 01, 2006


PATAGONIA 07 – LA VERANADA DE LOS VASCOS

Ayer estábamos en Camarones, hoy a mil kilómetros...en plena Cordillera, donde el mar sigue acompañándonos.

La primera vez que visitamos Bahía Catalina (allá por el 2002) Álvaro Ríos nos habló de un “plateau” repleto de fósiles situado sobre Guadal.

Pasaron cuatro años, hubo cambio generacional en Bahía Catalina y hoy día Marcela (la hija de Álvaro) junto con su esposo Manuel son el relevo, los herederos del amor que Álvaro transmitía por ese rincón de paraíso. Ellos nos pusieron en contacto con Pascual, quien nos guió a la meseta de los fósiles.
Pascual Díaz Giorgia, nacido en Mallín Grande, es un hombre joven que vive con su esposa y sus dos hijos en Guadal. Buen conocedor de la zona, en el campo (tanto en el de pasto como en el de hielo) ha vivido experiencias de todo tipo. En más de una ocasión se la jugó trabajando como guía sin contar con las condiciones de seguridad necesarias, vicisitudes que le han decidido a trabajar por su cuenta.

Una vez presentados, emprendamos camino...
Tras varias tranqueras, vadear un río y andar por mallines llegamos hasta donde la prudencia recomendaba dejar la camioneta. Desde ahí, siempre en ascenso, iniciamos una caminata de un par de horas.

Mientras andábamos sumergiéndonos en ese fabuloso paisaje, Pascual ataviado en todo momento con una boina vasca (prenda que en su cabeza es como un mensaje de reivindicación) nos contó cuando de pequeño, en una época de enemistades con un vecino, andaba con un revólver bajo el poncho hasta que...“ahí el gallo paró”.
En un descanso, mientras con una multiusos (según Pascual con el mejor invento que han hecho los suizos) decoraba una rama con figuras de guanaco, nos contó que un tío abuelo por parte de padre fue el primero en venir a esas tierras y que allá por 1920 sus abuelos maternos se vinieron para el sur. Es decir sus antepasados vivían allá cuando Bridges.

Veranada de los Vascos o de la Mata Redonda. Pascual nos contó de los vascos que...para ahorrar trabajo se comían a la oveja puntera.

A medida que vas subiendo (según Pascual la meseta está a unos 1.400 metros de altura) el panorama te deja sin palabras. En la foto empieza a vislumbrarse a la izquierda el Bertrand, en frente el Cordón Contreras tratando de contener el Campo de Hielo Norte del que se escapan los Ventisqueros Soto, Huenul (con n) y Fuentes (estos nombres son por los pobladores que viven o vivían en los campos situados bajo cada uno de los ventisqueros), al día siguiente visitaríamos uno de esos campos.
El paseo, en poco tiempo depara el tránsito de la frondosidad del bosque austral a la desolación de la cumbre patagónica. A muy poca altura los árboles desaparecen, solo el coirón, musgos y líquenes resisten las inclemencias

Si miramos a la derecha aparece el Chelenko y de haber estado despejado, tras esas nubes habríamos visto el San Valentín. El único bosque que hay a esa altura no supera los tres centímetros...

Unos metros antes encontramos un ligero contraste de dimensiones. Este árbol desafía a Newton y parece decidido a tocar el cielo algún día.

Los últimos bosques de lengas y coihues cubiertos por espesas “barbas de viejo” son mágicos.

PATAGONIA 07 - LA VERANADA DE LOS VASCOS 2

A continuación iniciamos el ascenso final hacia la meseta...
Y al llegar...impreeeesionante espectáculo...360º de vista sublime

Esta es la meseta de la que Álvaro nos habló...cubierta con manto blanco esconde ¡¡¡el mar!!!
Un lugar desde el que puedes ver El San Lorenzo y el San Valentín solo con darte la vuelta. Si miras hacia el Sur, las montañas del Valle Chacabuco, un poco hacia el Este el Jeinimeni...más hacia el Este...ufff ya estoy perdido.

Sigues girando, para toparte con el gigantesco serrucho de cumbres que rodean al Chelenko, sencillamente UNA MARAVILLA.

Contemplando ese paisaje rememoré el itinerario de nuestro vuelo con Mark. Esa nueva perspectiva era como la pieza que me faltaba en ese rompecabezas de imágenes que guardo en la memoria. (*)

Pregunté a Pascual si los cerros tienen nombre, “algunos” respondió. Me vino a la memoria lo que nos dijo Gori allá en la Anita:

En Patagonia ¡¡¡sobran accidentes geográficos...faltan nombres!!!

Dirán ustedes, el tipo este nos ha hecho subir hasta aquí pero... ¿y los fósiles?

Hagan como Pascual y miren al suelo

Fíjense bien y sigan mirando...

Fragmento de arte abstracto...Negativo de bivalvo

No se me despisten con el paisaje, miren, miren...

Sobre la nieve para contrastar.
Esto es solo una insignificante muestra de lo que hay allá...hay fósiles A PATADAS.

Hasta nuestra amiga la Doncella dejó allá su huella (rima fácil pero cierta). Antes a pocos metros sobre el nivel del mar, ahora su negativo nos sorprende a más de mil metros de altura

Pascual nos contaba que en la zona se hallaron fósiles de peces enormes, según dicen hasta una ballena... ¿fantasías?No estoy tan seguro ya que en Patagonia la realidad supera la ficción, (lo cual hemos tenido la suerte de comprobar en más de un lugar). En todo caso no exagero si les digo que allá arriba prácticamente cada piedra contiene un fósil.

Llegó la hora de volver y bajando paramos a comer en ese mágico bosque.

Finalmente, presentamos nuestros respetos al consejo de ancianos y les agradecimos habernos dejado disfrutar de esa tierra de la que son guardianes.

Realmente ese fue para nosotros un gran día, nos sumergimos en la inmensidad para observar lo “pequeño”, pero por sobre de todo nos sumergimos en la Patagonia...la de Ávaro, la de Marcela y Manuel, la de Pascual...y gracias a ellos cada día un poco más...Nuestra Patagonia.

El Guanaco Volador

(*) Pueden ver imágenes de ese vuelo en el archivos titulados “De Coyhaique a Tortel” (Enero 2006) y en “Ríos de Hielo” (Marzo 2006)

sábado, noviembre 25, 2006


PATAGONIA 07 – EN UN LUGAR DE PATAGONIA

DEDICATORIA

Esta entrega la queremos dedicar a la memoria de los siete trabajadores del barco Don Rosario G., muertos la madrugada del domingo 22 de octubre al naufragar cerca de las costas de Cabo Raso.

En un lugar de Patagonia...de cuyo nombre no voy a olvidarme...Don Miguel usted disculpe por la broma.

Casi equidistantes de las dos grandes urbes del Chubut, se hallan Camarones, el Cabo dos Bahías, Caleta Sara, La Isla de los Leones. Más al sur Bahía Arredondo y un lugar enigmático donde centenares de pilotos vararon allá por los noventa.

Atrás quedan mails, llamadas telefónicas y todo lo previo que uno debe hacer si quiere aprovechar bien el poco tiempo que tiene para visitar Patagonia.

Nuestro agradecimiento a Susana Sandoval que nos ayudó de una forma superior en todo el tema de logística. Y por supuestísimo debemos mandar desde aquí nuestro agradecimiento a Brígida Baeza, ya que ella fue quien encabezó la cadena de contactos que han hecho posible que esta primera visita, bien seguro no sea la última. Y felicitaciones a ella, Kyto y Ainara por el nacimiento de Nahía.

Una embarazadísima Brígida andaba buscando en la terminal de buses de Comodoro a “una pareja mayor”... ¿Brígida?... ¿Siii?...¡¡¡Pero que re-jóvenes son ustedes!!! contestó Brígida con una voz suave que armoniza a la perfección con lo agradable de su persona. Teniendo en cuenta que somos algo mayores que ella...Brígida, gracias por el piropo.

Nos acompañó al hotel (en el que trabaja su hermano Carlos), y estuvimos un buen rato charlando con ella. Mas tarde llegó Susana, fue el momento para poder expresarle en persona el agradecimiento por todo lo que nos había informado.

Cenamos con ella, mujer independiente y con gran iniciativa, conocedora de esa tierra que le gusta. Hablando encontramos muchos puntos (personas) de coincidencia ya sea de San Julián, Deseado, Bajo Caracoles o el Calafate...fue muy agradable, estar en Comodoro hablando de conocidos comunes como si Patagonia estuviera contenta de tenernos otra vez por allá.

La única pega, la comida, el vino y probablemente el cansancio acumulado (en tres noches no habíamos dormido más de 10 horas en total), me remataron y esos raviolis de espinacas y centolla tuvieron también un “viaje de ida y vuelta”.

Al día siguiente

La Ruta 3, cual arteria gigantesca nos llevó a Camarones

No diré nada nuevo, manejar por allá es en sí mismo un aliciente, si además no tienes prisa y estás de vacaciones el hecho de “moverse” es un autentico placer.

205 Km. por la 3 hasta Garayalde para luego desviarnos unos 80 Km. directo hacia la costa.