domingo, febrero 03, 2008


PATAGONIA – TIEMPOS

Allá por mil nueve treinta y cinco, Alfredo Lepera escribió algo que seguro conocen:

“Sentir…que es un soplo la vida, que veinte años no es nada…”

Ciertamente…si no…¡¡¡Que se lo pregunten a la Doncella que abre esta entrada!!!

Esta bella señorita hacía furor en las costas de Patagonia allá por el Mioceno y de eso hace 11.000.000 de años

Haaala Guanco…ya estamos exagerando

Arcilla, fíjate en la siguiente imagen que tomamos en el Museo Egidio Feruglio de Trelew


¿Qué…exagero?

Y esto de hablar de las “costas patagonas” es muy relativo…

¿A qué te refieres?


La primera doncella de esta entrada estaba en una restinga en Península Valdés…


Esta está a más de 1.000 metros de altura por encima de Puerto Guadal…¡¡¡a quinientos kilómetros del mar de hoy día!!!

¡¡¡Chéeee mirá vos!!!

¡¡¡Eso digo yo!!!


En el Centro de Interpretación del Istmo Ameghino tomamos esta foto. Tiempo atrás Península estaba bajo el agua y Magallanes nunca hubiera encontrado su estrecho.

Si quieren ver un claro ejemplo de ello, cerca de Punta Pardelas hay un lugar verdaderamente espectacular, testimonio de que…


De repente (es un decir), el mar bajó…la tierra se elevó, aquí el resultado.

Esa franja oscura es un estrato de fósiles que se eleva unos treinta metros sobre el nivel del mar.

Los enormes pedazos que han ido desmoronándose nos permiten observar con detenimiento…


A propósito de esta enorme masa de fósiles caída de ahí arriba, si están interesados en verla no demoren mucho la visita

¿Y eso porqué?

El mar, erosionando la restinga, parece querer recuperar los restos de sus antiguos pobladores. La primera vez que anduvimos por aquí fue en el año 2000 y en siete años el paso que había entre ese conglomerado de fósiles y el mar se ha reducido muchísimo. Antes podías rodearla sin problemas, hoy solo quedan treinta centímetros de restinga…

Naturaleza trabajando…


Recuerdo el cartel que tiene Clery Evans en su casa de Trevelin…

Esta leyenda se acerca mucho a lo que uno intuye al pasear por Patagonia. Sus paisajes son como un libro abierto, como el diario de un planeta que ha ido cambiando a lo largo del tiempo.


Testimonios de piedra nos dicen que donde había bosques…hoy hay estepa


Que donde hubo mar, ahora hay nieve...

¡¡¡Cuanta razón tenía Lepera!!!