viernes, febrero 09, 2007


PATAGONIA – JEINIMENI

Otra vez se nos resistió, llegamos más lejos que hace cuatro años pero sigue siendo una visita pendiente.

El día amaneció radiante y antes de marchar aprovechamos para pasear por Chile Chico.


Dice la Turistel acerca del Museo y Casa de Cultura de Chile Chico:

...lo más singular es el Vapor Andes instalado en la calle...Construido el 1900 en Glasgow, navegó por el Támesis hasta 1922. Se desarmó para llevarlo a Sudamérica, cruzó la pampa Argentina y fue el primer barco que navegó el Chelenco hasta el año 1976.


Compramos ayuyas y salami para comer y a continuación salimos hacia la Reserva Lago Jeinimeni.


En la foto se observa la desembocadura que el día anterior habíamos visitado con Danka. El ripio sube vigoroso escoltado por cerros llenos de la absoluta fotogenia de Patagonia.

Y si de Patagonia hablamos, aquel tópico de que el tiempo cambia con rapidez se iba haciendo realidad, primero con ese resplandor blanco que anticipa lluvia y nieve.


Seguimos subiendo, remontando el Valle del río Jeinimeni que hace de “frontera” con Argentina


Se veía venir, a medida que pasaban los kilómetros una fantasmagórica tela iba cubriendo el paisaje como queriendo esconderlo a nuestros ojos.
Poco más allá una tranquera de palo se convirtió en el frontón en el que nuestra camioneta “rebotó” de vuelta a Chile Chico

Abrí la tranquera sin fijarme (craso error) y cuando ya llevaba un buen rato tratando de cerrarla llegó Rolando, (estaba trabajando en la zona y Hugo le había avisado de nuestra visita), nos dijo “arriba está escarchando y no se ve nada”, lo que acabó de decidirnos de desistir en ese nuestro segundo intento.

Rolando cerró la tranquera con la facilidad de la experiencia (debió pensar y con razón aquello del “no se ve muy baqueano al gringo”.
Como resistiéndonos a marchar estuvimos un rato allá “al otro lado de la tranquera” hasta que llegó el puestero.

Abrió la tranquera sin bajarse del caballo.
Seguidamente iniciamos el regreso jugando al corre corre que te pillo con las nubes

El paisaje nos iba tentando.


Realmente vale la pena visitar el lugar.


En nuestra fugaz visita ese paisaje nos despidió como provocando, mostrando su belleza vino a decirnos...¡¡¡será otro día!!!

Esa jornada acabó con un asado con Danka y su familia, nada mejor para finalizar nuestra visita a Chile Chico.
Continuará…