domingo, febrero 25, 2007


PATAGONIA – TARDE DE VERANO

Cuando Carlos me comentó que iban a viajar a Camarones pensé que sería interesante poder contarles su punto de vista sobre ese fabuloso rincón de Patagonia. E igualmente interesante era saber si les iba a gustar.

Decirles por anticipado que es un placer comprobar que la fascinación que sentimos por Patagonia es compartida con amigos argentinos y chilenos.
En este caso Carlos y su familia recorrieron más de 4.000 kilómetros para disfrutar de (según sus palabras) un lugar hermoso.

Dejemos volar la imaginación y en esta tarde del verano patagón salgamos a pasear...

Carlos, ¿Qué tal el viaje?

Salimos el 22 hacia los sures, buen viaje, lluvia torrencial en Viedma, bien al norte de donde conocen. Aquí comienza lo mejor, paramos en un hotel lindo, Zoe baja de la camioneta y se agarra los dedos al cerrar la puerta. Esa puerta por ser corrediza tiene un filo en su extremo para evitar los vientos de mama mía. Zoe lloraba y puteaba, el hotel llamó a la emergencia médica, de donde se vio que era solo el apretón, por suerte poco dolor, mucho hielo e ibuprofeno. Todo llegó a un final feliz, sin consecuencias ni marcas, pero un susto, perdón nuevamente, de puta madre.

Salimos al día siguiente y de allí derecho a Camarones, confirmamos nuestra presencia en la zona y nos fuimos hacia la Caleta. ¡¡¡El mundo es chico!!! El guarda fauna terminó siendo medio colega, conversamos un montón antes de seguir al camping.
Llegamos y Aldo nos recibió y nos ubicó, hasta ahí solo dos argentinos en relaciones comerciales, cuando lo acompañé a prender el grupo los mencioné y desde ya hubo un recuerdo con afecto hacia Uds.


Bueno, recorrimos todo lo de la zona, la belleza del Cabo dos Bahías, es algo conmovedor ver desde esa altura las formaciones de las bahías, la verdad un lugar muy hermoso.

Aldo nos comentó que existe sobrepoblación de guanacos, que están en emergencia hídrica no llueve hace rato, el está encantado del lugar pero parece, mas bien lo expresa, la mujer resiste poco el lugar.

Las mulitas un caso aparte, la primera noche hicimos corderito a la parrilla, un manjar y lo pusimos en la heladera de camping, a la noche siguiente nos fuimos a comer pulpo de la zona (chiquito para lo que en España se acostumbra) y cuando regresamos las mulitas tiraron la heladera, se "morfaron" todo. Después cuando nos metimos a la carpa seguían jodiendo por ahí, así que me tuve que levantar y poner la heladera sobre las parrillas.
Ya ubicados en Camarones, se generó una muy buena "conexión" con Marcelo. Los atardeceres que pasamos frente a la bahía tomando mates y viendo el cometa surcar en el cielo son indescriptibles, cuatro noches de estrés cero.

Dice Carlos de Cabo Raso:

Fuimos a Cabo Raso y al Dique Ameghino, por un camino que no hicimos antes, espectaaaaaaaaculaaaaaaaaaaaaar.
Este lugar tuvo gran importancia a mediados del siglo 19, tenía una población estable, pequeña pero estable. Con policía, oficina de correos, cementerio y todo lo de un poblado asentado. Se utilizaba este lugar para embarcar los productos patagónicos, desde ya materias primas, hacia Europa, cuando no. Muy importante por su bahía calma, fácil de atracar y cargar. Con la aparición de Camarones y otros puertos se dejó de utilizar, hoy hay solo un pequeño grupo de personas, pescadores, que no se si está todo el año. Muy buen lugar para la pesca.


Las fotos muestran solamente una parte de esa tranquilidad que se percibe en el lugar, "el sonido del silencio". Lógicamente que te complace estar ahí, después de venir del ruido de la ciudad. Está ubicado entre Punta Tombo y Camarones por la Ruta 1, de bastante buena circulación. Lástima que la Berlingo se desarma igual.

Hay más, pero resumo, volvimos con dos piernas de cordero para seguir deleitando ese manjar caro en Bs. As.

Como les ocurre a Uds., quedará para el próximo.

Efectivamente Carlos.

Quiero agradecerte el tiempo que nos has dedicado, así como las fotos que ilustran nuestro “paseo imaginario”.

En la distancia uno se alegra al comprobar que Patagonia es generosa con todos los que la admiramos. En este caso a nuestros amigos les regaló entre otras cosas...Cuatro noches de estrés cero en Patagonia, con el firmamento vestido de gala en su honor.

Carlos, gracias y...nos leemos.

Nota:

En la próxima entrega nos esperan más de cuatrocientos kilómetros de Ruta Austral, la jornada será larga así que mejor tengan preparado algo para comer...nos vemos en Cochrane.

El Guanaco Volador