sábado, marzo 01, 2008


PATAGONIA – DE LIBROS

A sabiendas de que esto de leer en este medio da bastante pereza, hoy les propongo un acercamiento a Asencio Abeijón y a su obra Apuntes de un Carrero Patagónico.

Escribe Felicidad Hernandez en el prólogo a la segunda edición de este fenomenal libro:

…Para aquellos que siendo de otras tierras, también argentinas o de remotos lugares del mundo, se han visto conquistados por la belleza distinta y el exotismo de contenido de estas latitudes sureñas, con sus propios misterios, con su particular idiosincrasia.


…Para el que la siente suya y para el que la quiere conocer; para el que compartió su ayer y para el que elabora el hoy; para el que ha llegado a sus recónditos rincones o para el que solo ha visto sus ciudades cosmopolitas y engañosas; para el que palpó su corazón y para el que ha leído tanta errónea publicidad sobre ella; para todos, este libro será auténtico documento de vida; de la identidad, en sus rasgos más crudos y reales…


… de la Patagonia grandiosa, extensa e impensada.

Buena introducción para los catorce relatos de Don Asencio contenidos en su Apuntes….


¿Quién fue Asencio Abeijón?

En la página www.patagonia.com.ar encontré la siguiente biografía

Asencio Abeijón nació en 1901 en Tandil, provincia de Buenos Aires. Dos años después se trasladó a Comodoro Rivadavia. Allí vivió junto a sus padres y ocho hermanos en un establecimiento ganadero, a 15 kilómetros de la ciudad. Durante su infancia sufrió los avatares del viento, la nieve y la epidemia de difteria que se ensañó con Comodoro en el primer lustro del siglo.
Estudió de noche en un colegio salesiano, al tiempo que era maestro de primer grado durante el día. Trabajó en el petróleo y entre 1921 y 1922 hizo el servicio militar. Después de la baja volvió a los yacimientos hasta 1927, cuando es echado por firmar protestas contra la disminución de salarios.El camino se convirtió en su oficio natural. Fue camionero, resero, contratista de esquila y chofer de ómnibus de larga distancia.Pero los kilómetros no apaciguaron sus ánimos y volvió a la protesta. Los territorios nacionales no tenían derecho a voto, cosa que lo molestaba y lo hizo saber a través del periódico que cofundó: "El Criticón". Esto lo llevó a la cárcel. "Fue una experiencia fascinante, yo sabía que salía en 15 ó 20 días, pero allí había personas que estarían 20 ó 25 años, y tan tranquilos que estaban", recordaría en una entrevista realizada poco antes de morir, para la publicación "Patagonia Agropecuaria".
La política se convirtió en su otra pasión y, después de varios intentos, en 1957 fue electo por la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) como Constituyente Nacional en Santa Fe. En 1958 y 1963 fue elegido diputado provincial. En cada oportunidad, los golpes de estado lo volvían al llano. "Nunca terminé un mandato -explicaría más tarde-, como diputado los terminaron los golpes y como Convencional yo siempre estuve en la UCRI y en Santa Fe nos retiramos de la Convención, así que ni los gastos de traslado pude cobrar".Entretanto había trabajado como periodista en el diario "El Chubut".En 1968, mientras trabajaba en el puerto como apuntador de descarga, se funda el diario "El Patagónico" y entra a trabajar en él como periodista. Ya estaba llevando sus apuntes manuscritos sobre temáticas patagónicas, basadas en anécdotas e historias que protagonizó o de las que fue testigo.Los apuntes tomaron forma y Memorias de un Carrero Patagónico se editó con gran éxito en la región a principios de los '70. Después de una crítica favorable de Osvaldo Bayer en "Clarín", la repercusión alcanzó niveles nacionales. "El libro fue muy comentado en Buenos Aires, sirvió para muchas discusiones porque publiqué algunas cosas que contradecían lo que publicó Bayer [sobre las huelgas del '21]. Yo sabía que el libro de Bayer era parcial, ya que si bien no estuve en los hechos del '21, conocía a muchas personas que sí estuvieron y me contaron los acontecimientos... mucho de lo de Bayer eran exageraciones...", afirmaba Abeijón en una entrevista, pero dejando en claro su agradecimiento por la ayuda de Osvaldo Bayer en la difusión de su obra.A este libro le siguieron Recuerdos de mi primer arreo, El guanaco vencido, Los recién venidos, Caminos y rastrilladas borrosas y El Vasco de la Carretilla.Murió en 1991, transformado ya en "el escritor de la Patagonia".

Viajando de cara al ventarrón, Treinta horas de agonía en la nieve, la Campeada Patagónica, Dos que traen noticias de la cárcel, Fuego en Comodoro, Un Embarque con mar de fondo son algunos títulos de los relatos incluidos en el libro.

Les propongo leer unos párrafos del capítulo titulado El Tumbiador:


El tumbiador es un tipo característico de la Patagonia, llamado así por su permanente costumbre de recorrer, con su caballo, su perro y sus mañas, amplias zonas de la región, parando varios días en cada casa, siempre sin trabajar, comiendo “tumba” de “arriba”, hasta que los dueños empiezan a ponerle mala cara.

Abunda bastante y es un verdadero maestro de la simulación y la vagancia caminera, no carente de gracia.

Anda siempre en busca de trabajo, pero nunca lo encuentra por su gran habilidad en esquivarle. Antes de llegar a un puesto o estancia, por sus disimuladas averiguaciones hechas de antemano ya sabe que en ese lugar no necesitan a nadie para trabajar…

Para el buen tumbiador no hay secretos en lo referente a las mañas necesarias para prolongar todo lo posible su permanencia en un lugar que le resulta cómodo. Si en la casa hay niños siempre busca la forma de hacérseles simpático.

Casi siempre tiene la precaución de llegar cerca del anochecer, cuando ya está cerca la hora de cenar.


Mientras está en la cocina afanándose en dar conversación interesante a los presentes, observa con disimulo cuando en la mesa ponen un plato de más…Recién cuando en la casa se aprestan a sentarse a la mesa, el tumbiador se levanta y tiende la mano como para despedirse. Cuando le dicen que se quede a comer, medio se hace el interesante y exclama: “pero… ¿No se me hará tarde? Y cuando le dicen que ya le han puesto en plato en la mesa se hace el sorprendido y acepta la invitación diciendo: … No se hubieran molestado..y…¡¡¡ Bueno ya que está!!! y se sienta a la mesa, y se seguirá sentado por muchos días, si los dueños de la casa no lo echan o le ofrecen trabajo…

La llegada de un tumbiador equivale a la llegada de un correo noticioso, él trae noticias de toda clase y si no las tiene las inventa. Procura siempre que éstas sean de la conveniencia o agrado de los dueños de casa. Por él se sabe que Fulano está por vender las ovejas y poner boliche. Que a Zutano le robaron un caballo, y que no dio cuenta a la policía porque no tenía los certificados del animal, que la viuda de Mengano se está por casar con un hombre mucho más joven que ella y que a Perengano le pegaron una puñalada porque lo encontraron carneando ajeno.

En el transcurso de la primera comida, el tumbiador sondea el ambiente creado por su llegada y si lo halla favorable de inmediato comienza a preparar el terreno para prolongar su estada por el mayor tiempo posible, siempre que no se le atraviesa el fantasma del trabajo.


Una de sus tretas es decir que Fulano le había dicho que sin falta para esta fecha lo iba a esperar en este lugar. Dice que le extraño mucho no encontrarlo allí porque habían quedado en traerle unos certificados de mucha urgencia y unos pesos que le debe de hace tiempo…
…Con fingida preocupación manifiesta que la impunidad de Fulano le perjudica porque “tiene mucho que hacer” y no puede perder tiempo…

Por supuesto, todo lo que dice de Fulano son mentiras, pero le sirven como pretexto para pedir permiso por unos días de estada “hasta que llegue Fulano que, a lo mejor llega esta misma noche, como puede llegar dentro de unos días, porque me está pareciendo que es algo macaneador”

Generalmente el tumbiador es madrugador, lujo que puede permitirse ya que siempre está descansado. Pero su madrugada, aunque hace alarde continuo de ella, es una cosa inútil ya que se pasa la mañana sin hacer nada, sentado al lado del fuego gastando la leña que no corta y la yerba que no paga.

La psicología de un tumbiador experimentado le indica que la forma más práctica de pasarse los días comiendo “tumba” en casa ajena es no caer en desgracia ante la patrona de la casa…Por ello en forma disimulada o por medio de terceros estudia el carácter de la patrona, el hijo predilecto de ésta es también su preferido. A él le hace pequeñas atenciones y cede a sus caprichos. Ya le construye un pequeño látigo o unas boleadoras de juguete, lo pasea a caballo, le caza un pajarito o lo lleva a traer la vaca.

Así pasa los días “comiendo de arriba”, sin trabajar y mintiendo a gusto. De tanto en tanto se sube a alguna meseta y desde allí otea el horizonte, como demostrando su impaciencia porque Fulano no llega…

Finalmente cuando se entera de que tal o cual día el dueño de casa tiene que limpiar una aguada, traer unas carretas de leña o encerrar ovejas para curar sarna, resuelve cambiar de aires…

Caramba, si me descuido les transcribo todo el capítulo…¿demasiado trabajo?

Emulando al tumbiador, seguiría transcribiéndoles más párrafos de este libro pero…

…Ahora que me acuerdo, mañana al amanecer tengo que estar en el establecimiento de Zutano quien desde hace tiempo anda insistiendo para que le tome las ovejas a medias. Yo no quiero porque tengo mucho que hacer, pero su hija, que tiene dieciocho años, es la que más insiste para que me quede con ellos…

Así que, si me disculpan…

2 comentarios:

daforum dijo...

Muy buen libro por lo poco que he leido ya que nunca lo pude conseguir entero aunque no pierdo las esperanzas de hacerlo. Este blog lo estoy descubriendo de a poco y me va a llevar bastante tiempo (por suerte) recorrerlo completo. Aqui te dejo un link con algunas de mis fotos de esta aspera Patagonia que me fascina:

http://public.fotki.com/dfoto/patagonia/

Pamela dijo...

Buen trabajo te has dado Guana!! gracias!!