sábado, enero 14, 2006



Bahía Catalina

En un rincón cerca del cruce de El Maitén lugar extraordinario por su ubicación y en nuestro caso por las experiencias allá vividas.

Patagonia rebosa belleza y en ese lugar roza lo sublime, pasear por la ribera del lago, sentarse en una recogida playa de fina arena oyendo el golpeteo de los carpinteros, saliendo a remar acompañado de cauquenes, viendo como el Cordón de Los Cristales se va tiñendo de rosa con la caída del sol y…luego por la noche ese cielo impoluto que parece una enorme tela negra con millones de agujeros por los que se cuela la luz de “otro universo”, Las Magallanes, la Cruz del Sur y un buen número de estrellas fugaces ¡¡¡una maravilla!!!

Aunque igual de plácida, Patagonia se muestra celosa de sus tesoros y te manda todos los elementos, viento, agua, fuego, tierra, lo que haga falta para ahuyentar a esa peligrosa especie que todo lo corrompe.
En una de las estadas en Bahía, el viento se comportó en su más genuino estilo patagón…vivimos La Demencia del Viento, la cual hemos sentido en más de una ocasión…¡¡¡es Patagonia!!!



Capilla de Mármol

Navegamos desde Puerto Tranquilo para visitar la Capilla de Mármol, donde los elementos han ido moldeando formas extravagantes, finas columnas y cavernas sugerentes. La música la ponen el murmullo del agua y el canto de las bandurrias (las que vuelan…)






Desagüe del Lago Chelenko

Decía que Dios estaba inspirado cuando diseñó aquello, a pesar de que su creación se le reveló.

En principio el Lago Chelenko desaguaba al Atlántico pero la naturaleza que va a lo suyo lo inclinó, dejó al Río Deseado solo con los aportes hídricos de sus afluentes y abrió la canilla, el grifo, por el Baker para desaguar en el Pacífico.
El gran lago se movió y abrió este paso para crear el Lago Bertrand que a su vez originará el Río Baker. En la foto se aprecian las turbulencias del agua…por aquí se escapan millones de litros diarios de el segundo lago en extensión de Sudamérica a la vez que según dicen el más profundo con 590 mts. En días de viento, que son muchos, el lago se enfurece levantando olas dignas de cualquier mar del planeta.




Capilla

No es mármol de Carrara, ni fue Miguel Angel o Gaudí quien lo esculpió… ¿¿¿el azar???


Puerto Tranquilo

Su nombre es de lo más acertado (Ver foto en este mismo blog), aunque con el paso de los años Tranquilo se esté convirtiendo en un punto estratégico de la Austral sur, con el crecimiento que ello conlleva.
Antes de la construcción de la Ruta (llegó aquí en 1988) las comunicaciones se realizaban por el lago y según nos contaba un lugareño en más de una ocasión el oleaje estuvo a punto de hacer naufragar la barca de transporte en la que viajaban personas, animales, mercancías y todo lo necesario.
En Tranquilo reparamos una ballesta gracias a la capacidad de reciclaje del mecánico del pueblo. Sin duda la escasez agudiza el ingenio y en Patagonia más.
En la obligada espera para reparar la furgo, la esposa del mecánico nos hizo de cicerone, nos llevó al centro social (auspiciado por una comunidad religiosa) para mostrarnos algunos de los trabajos que mujeres del pueblo realizaban y conocidos a Geogloria la escultora del pueblo.
Al año siguiente Geogloria estaba estudiando la oferta recibida desde Coyhaique de cocinar para los turistas y la escultura la tenía aparcada.
Fue en otra visita cuando conocimos a Hiram o Iram según el, de origen libanés nos acompañó al Exploradores y nos contó muchas historias del lugar. Recuerdo un “dicho”…Más ido que boina de vasco en pedo


Glaciar Exploradores

Muy “cerca” de P. Tranquilo se puede visitar el Glaciar Exploradores, uno más de los muchos que hay por esta zona. (Ver foto más abajo en este blog)

Justo a la entrada de Tranquilo se toma un ripio dirección a los lagos Tranquilo y Bayo. En el 2004 poco después se acababa el ripio que sigue en construcción para tratar de llegar al Golfo Elefantes para acercar por tierra la Laguna San Rafael. Si se llega a terminar ese trayecto puede ser de los más espectaculares, para lo bueno y esperemos que no sea para lo malo.
En nuestro caso tuvimos que cruzar el Río Exploradores colgados en una tirolina, dentro de una rudimentaria vagoneta construida de tablones para después, tras remontar la primera morrena ya colonizada por el bosque se abrió a nuestros ojos un paisaje espectacular al que las fotos nunca hacen honor.