
BALLENAS Y ALGO MÁS
La primera vez que viajamos a Península llegamos al aeropuerto de Trelew a las cinco de la mañana, a las seis veíamos levantarse el día en Madryn...a las ocho nos íbamos a Punta Tombo...
Era de locos...solo teníamos dos jornadas para visitar algo que no te acabas ni en un año.
Al día siguiente íbamos a hacer la típica visita turística...400 Km. hechos a más correr...menos mal que hizo un día espléndido en nuestra primera visita a ese extraordinario rincón del mundo.
Luego por la noche en el hotel vimos claro que volveríamos...me sentí como el niño al que le dan un regalo y luego se lo quitan...no me quería ir.
Y si, por suerte hemos vuelto a Península y.... paradojas del conocimiento “hemos ido conociendo lo que aun nos queda por conocer”.
Hemos tenido tiempo para andar y observar, para sentarnos a dejar pasar el tiempo, para charlar sin prisa con las personas que viven y trabajan allá... pero aún permanece esa sensación de no querer que llegue el momento de irse.

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