
En una de las visitas paseamos con Roxana para observar los harenes de elefantes que quedan al norte del faro.

¿Quién anda ahí?
Crecen rápido, pronto van a tener que ser autónomos.

La cosa acabó con un par de achuchones y un mordisco...pero sus “voces” retumbaban por toda la playa.
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