jueves, febrero 09, 2006



Una vez en el hotel, quedamos con Alejandro para hacer por la tarde una visita al llamado Circuito Costero.

Nos despedimos y Alejandro comentó:

“Para cualquier cosa me pegan un tubazo y en cinco minutos estoy con ustedes” y remata con un... “para ir a la María voy a venir con el auto bueno”

A pesar de casi no haber pegado ojo en toda la noche, nada más llegar a la habitación, agarré el teléfono...

...ti-ti-ta-ti-ti-ti-ta….tuuuut….tuuuut…t..- clic ¿¿Aloo?? Respondió una voz femenina

Buenos días, podría hablar con Miguel, y a continuación iniciamos conversación con una de las autoridades mundiales (les aseguro que no exagero) en el estudio de las toninas, representante argentino en varias reuniones internacionales, comisión ballenera incluida.

Buenos días mire le llamo para hacerle llegar los saludos de Dino de Pirámides y caso de poder visitarle hacerle llegar una tarjeta que nos dio para usted.

Muy amablemente dijo que pasaría en media hora por el hotel y al rato, ya nos tienes en una mesa del amplio comedor del Municipal de San Julián donde, como si de una entrevista se tratara, Miguel nos habló sobre su trabajo y nos aconsejó ir a la playa de la Mina donde esos días se observaban delfines oscuros.

Miguel es joven y su imagen dista mucho del “biólogo aventurero” y la del “viejo profesor”. Con una altura digna de un tehuelche su look no delata al experto que sin duda es...

Las dos compatriotas de las que les hablé andaban desayunando en el comedor y las invitamos a unirse al grupo ya que íbamos a salir por la Bahía para ver Toninas, pingüinos y aves...Pinocho tenía el bote fuera de servicio así que salimos con la gente del Náutico.

No vimos toninas, pero el paseo y las vistas de San Julián con la Victoria (reproducción a escala real de la nao de Magallanes) en "excesivo" primer plano estuvieron bien.




Las chicas vieron sus primeros pingüinos, es interesante observar la cara y oír los comentarios de quien por primera vez descubre algo.

Ese primer día fue muy largo, después de comer, Alejandro pasó puntualmente por el hotel y nos llevó a pasear por la costa de San Julián.
El paisaje (se que me repito) es espectacular y efectivamente en la Playa de La Mina había delfines oscuros.




Ese día (jueves) cometí un error, no ir a la librería Baum.

Acabó el día a las dos de la mañana despidiendo a las “niñas” (por la edad podrían ser nuestras hijas). Habíamos cenado y hablado largo y tendido ayudados por ese vino argentino...dormimos poco como siempre, a las ocho menos veinte Alejandro nos esperaba con el “auto bueno”

“Cuando quieran tengo el auto acá afuera, listo para ir a La María”

Pedimos a Alejandro que nos acercase a una panadería a comprar algunas facturas, y resulto ser la Panificadora de San Julián, la pastelería de Historias Mínimas




Alejandro “bueno señores, vamos para allá” arranca y a los 10 metros el coche empieza a pegar botes como un caballo desbocado…paaaf….paaaf…. paaaf….puuuuuuuuuuf…y se para.

“No entiendo, si lo llevé al mecánico precisamente para andar tranquilos a La María”.

Más tarde supimos qué había pasado, el mecánico había estado usando el auto y cuando Alejandro lo fue a retirar no le dijo que estaba casi sin nafta...es Patagonia...y es Patagonia ya que, por supuesto, la aguja del nivel del depósito no funcionaba, como en el 90 por ciento de los autos “ripieros”.

Cambiamos de auto y finalmente partimos mientras el cielo se había ido oscureciendo...150 Km. de ripio amenazando lluvia y en un Passat...de haber llovido fuerte nos hubiésemos pasado días en La Maria ya que con ese auto habría sido imposible volver.




La Ruta 25 une San Julián con Gobernador Gregores, 209 Km. que transcurren en su mayoría por Gran la Altiplanicie Central. Todo es grande en Patagonia...antes discurre por el Gran Bajo de San Julián allá por los 49º S y los 68º W.



Deben ser a unos 70km. donde hay una parada obligada:
El Bellavista de Alejandro Marincovic.



Alex (así lo llama Paunero), es de origen croata y vive solo en uno de los lugares más singulares que hemos visitado, de no haber sido por el temor de Alejandro por no llegar a La María habríamos estado más tiempo conversando con el.
Un hombre muy culto y con un físico que nos resultó familiar (se parece muy - mucho a un tío nuestro) nos mostró su colección de libros y de si-dis...hablamos de guanacos, de leones, del gas, del invierno, de quien para por allá.




Observen en la foto, entre caricaturas de gauchos (toda esa pared estaba llena) destaca el cartel obsequio de la Anónima.

He de decirles que Don Alejandro nos causó una gran impresión, que luego se vería incrementada cuando volvimos a parar a la vuelta.

Pocos kilómetros pasado el Bellavista el ripio 77 se desvía hacia el Norte, sube lentamente por la Altiplanicie y empieza a mostrar un paisaje convulso, cruzas aguadas amarillentas por el azufre...ves señales de que allá las cosas son “diferentes”...