miércoles, febrero 01, 2006



Este macho con aspecto serio estuvo dando vueltas como comprobando quien anda ahí.

Luego en casa nos preguntaban ¿Y no es peligroso?...

Sinceramente no tuvimos ninguna sensación de peligro y además la experiencia de Sofía con los lobos daba el contrapunto de tranquilidad necesario.




Olisqueaban los remos, cruzaban haciendo piruetas bajo el agua...la mayoría eran ejemplares jóvenes con ganas de juerga.